sábado, 15 de marzo de 2014

Promesas [Microrelato]

Nosotros solo queríamos tomarnos de las manos y caminar juntos bajo la lluvia; casarnos en una iglesia modesta y construir una casa sobre la colina, desde donde se pudiera respirar el aroma de las flores plantadas por Kana; tener tres hijos, jugar con ellos, amarlos, educarlos y verlos partir lejos. Nosotros solo queríamos llegar a ser ancianos y sentarnos en las mecedoras del corredor tomados de la mano; morirnos de viejos, juntos, mientras nos mirábamos a los ojos, porque la mirada es lo único que no cambia nunca.

Pero en lugar de eso, ¿qué obtuvimos? Una muerte horrible y una agonía inimaginable. En lugar del amor más profundo, alcanzamos la desesperación más agonizante. Y por eso, llegamos a esto. La vida nos miró a la cara y nos escupió en el rostro. La vida se burló de nuestras aspiraciones y se impuso como nuestra dueña. Por eso, ¿qué necesidad tenemos de obedecerla? Porque ella nos humilló primero, es que nosotros la traicionamos de esta manera.

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