sábado, 15 de marzo de 2014

Notas de música [Cuento]

La puerta frente a la que estamos en este momento huele a té recién hecho. Me sostenés con una mano varonil que no le hace justicia a tu nombre de nena. Isabel, no podés conquistar a una muchacha solo con notas de música.

Pero ella, además, no es una muchacha promedio. Alta, madura y plana como una tabla; con unas manos cuidadas, de uñas perfectamente esmaltadas. De mirada inteligente, entra a la tienda y sabe de inmediato lo que quiere.

En el estante central, tenemos una fina guitarra barnizada que fue hecha por las manos de un artesano. Esa mujer, como tantas otras, queda maravillada por su brillo de espejo.

Al principio, la considero una muchachilla de colegio, común y corriente. Sin embargo, con voz firme y ojos fijos te confiesa que ama ese instrumento tan hermoso, capaz de gemir con el más ligero roce. La magia de sus palabras estremece todo mi cuerpo.

Vos le das vueltas a la tienda y pasás frente a mí varias veces. Se marchan. Te olvido. Me hago a la idea de que no volverás.

Pero un día, suena el escandaloso timbre de la tienda, venís envuelto en una sueta grisásea. Asumo que venís a comprar esa guitarra para ella. Me sorprende encontrar tus ojos clavados en mí y me tomás entre tus brazos.

¿Acaso sos idiota, Isabel? Es que cierto que soy una guitarra, ¡pero soy una guitarra eléctrica! Una muchacha tan elocuente, de manos finas, jamás va a dejarse conquistar por un rockero.

Y aún así, llevamos cinco años juntos. Rozás mis cuerdas hasta que tus dedos sangran y, como el hombre más idiota del mundo, te proponés conquistarla con una única canción.

Creo que nunca sabremos si nos ama, sin embargo, estamos frente a esta puerta: la guitarra eléctrica y el hombre con nombre de nena.

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