sábado, 15 de marzo de 2014

Prilia [Microrelato]

Vos, realmente tenés la sonrisa más reconfortante del mundo. Incluso cuando me estoy deshaciendo en lágrimas, llegás y me secás las mejillas con el borde de la sueta y todo parece estar bien repentinamente.

Vos sabés acariciar el cabello con delicadeza y, sin importar la circunstancia, siempre olés rico y siempre tenés las monedas que me hacen falta para el bus. Vos nunca dejás de sonreir y a tu lado el mundo va perfectamente porque no hay nada malo contigo ni con lo que te rodea.

Sos como una pared, ¿sabés? Porque siempre me puedo apoyar en vos, pero al mismo tiempo no puedo saber qué hay dentro. Sin importar lo que suceda, siempre soy la estúpida chiquilla llorona a la que ayudás y en quien no podés confiar nada. Sé que en el fondo no soy nada para vos y aún así, desesperadamente te amo.

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