sábado, 15 de marzo de 2014

Multilingüismo [Ensayo]

El filósofo Roland Barthes dijo, en su Lección Inaugural: “El lenguaje es una legislación, la lengua es su código. No vemos el poder que hay en la lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación y que toda clasificación es opresiva” (Barthes, 2003, p. 2).

El mundo, tal y como lo conocemos, está hecho de palabras. Cualquier idea de cambio y revolución debe empezar precisamente como eso, como una idea. Y una idea la expresamos a través de una frase, una frase hecha de palabras, palabras que pronunciamos en una lengua.

Por tanto, es claro que la lengua significa. Básicamente lo significa todo. Cualquier deseo o sueño que queramos expresar, lo materializamos a través de una palabra. Incluso los sentimientos más complejos se articulan en nuestra boca o en nuestros pensamientos. Amor, odio, temor, felicidad, paz ¿Qué son realmente? Son lenguaje.

Una lengua es por tanto una forma de ver el mundo. Por eso, es tan complicado transmitir con precisión todos nuestros pensamientos a otro lenguaje, porque hay algo de nuestra cultura atrapado en esas palabras. Nuestra lengua es el alma de todo lo que expresamos.

Por eso, cuando la lengua de un pueblo se extingue, desaparece también su forma de pensar y entender el mundo. Un trozo de humanidad se desvanece.

El informe del departamento de Educación indígena del Ministerio de Educación Pública señala que actualmente existen en Costa Rica siete lenguas indígenas: bribri, cabécar, guaymí, malecu, guatuso, boruca y térraba. (Rojas, pp. 2) Siete lenguas diferentes dentro de un mismo país, siete formas de ver el mundo.

En el transcurso de este año, he estado estudiando la lengua bribri. Es la lengua de un pueblo indígena ubicado en dos regiones al sur de Costa Rica: Talamanca, en la provincia de Limón y Buenos Aires, en la provincia de Puntarenas. (Margery, 2005, p. xiv)

No existe una única manera de hablar el bribri, ni de escribirlo. Las diferentes regiones tienen sus propios dialectos, e incluso palabras completamente diferentes. La escritura fue diseñada para el estudio de la lengua y muchas veces existen diferencias entre la escritura y la pronunciación.

Pero más allá de estas formalidades, el bribri ofrece formas muy diferentes de entender las cosas. Si preguntara en esta sala cuál es género de una piedra, los costarricenses contestarían que es femenina; los japoneses, me dirían que no tiene género, es decir, no es femenina, ni masculina. Pero, un hablante del bribri me diría que la piedra es de género redondo.

En bribri, los objetos no se clasifican según su género, sino según su forma. Una piedra es de género redondo, un pájaro es de género plano y un árbol es de género alargado. También hay clasificaciones para las personas, los paquetes, los racimos, las especies y los conjuntos. (Margery, 2005, p. xxvii) En realidad, esta forma de pensar se parece un poco al uso de sufijos de conteo en el japonés.

La forma de clasificar los sustantivos, también afecta el uso de los verbos. No se usa el mismo verbo si golpeamos a alguien con una piedra o con un palo.

Los verbos en bribri también presentan complejidad. Cuando el verbo en cuestión implica usar un objeto, se usa con un marcador demominado ergativo. Este marcador cambia si se están expresando emociones o acciones sin objetos.

Algunas de estas diferencias son complicadas, porque expresan una forma de pensar diferente a la que estamos acostumbrados ¿Por qué es tan importante diferenciar lo plano de lo redondo? ¿Por qué debo saber si mi acción implica usar un objeto o no? ¿Por qué hay formas diferentes de expresar el tiempo en cada lengua? No lo sé, pero quiero saberlo.

Una lengua es la forma en la que ciertas personas comprenden el mundo. Es su mundo. No podemos dejar que nuestro mundo desaparezca. Tampoco podemos dejar que el mundo de otros se esfume. Eso justifica los esfuerzos para proteger todas las lenguas del mundo.

Mientras nos apasionen las personas y su forma de comunicarse, podremos seguir adelante en el camino del multilingüismo. Conocer y amar la lengua de otros tanto como la nuestra es difícil, pero es un camino digno para llegar a entender a las demás personas.

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