lunes, 5 de mayo de 2014
Abril es eterno [Dedicatoria]
Abril fue el mes de los viajes, de conocer lugares nuevos, de escuchar lenguas desconocidas y de dormir en los autobuses. Un tiempo para fingir que uno es un adulto, con la capacidad de cambiar las circunstancias de otros.
Abril fue el mes del regreso al país que hiede a sal y a las montañas de vientos fríos. Un tiempo para apreciar aquello que en cierto modo me determinaba y recordar cómo algunas emociones se refugian en los ecos.
Abril fue el mes de encerrarse en casa y respirar el aire lleno de mi propia alegría y de mi nostalgia. Un tiempo para hilvanar historias, deshilacharlas y volverlas a tejer desde cero por simple capricho.
Abril fue el mes de las lluvias y del nacimiento de la Madre de Agua. Quizá por eso fue el mes lleno de vida, el que cambió todas las cosas. Quizá por eso todo estaba tan húmedo, sin que se derramara ninguna lágrima.
Pero, sobre todo, abril es el mes en que lo conocí a usted; en el día maldito, en la peor de las circunstancias. Ese abril en el que nos vimos por primera vez es el abril eterno.
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