sábado, 17 de mayo de 2014
De inmortalidad y otras tonterías semejantes [Dedicatoria]
Me gustaría tomarte fotos en todos tus momentos hermosos. Las fotos de tu cabello con los diferentes tonos de luz esparcidos en el viento. Las de tu iris alterándose mientras se aproxima un objeto. Las fotos de tu sonrisa, de tu seriedad, de tu enojo y de tus lágrimas.
Dejame escribirte libros, todos los que querás; acerca de tus errores, de tus proezas y de toda tu humanidad desbordada. Te voy a atrapar en el espejo de ilusiones que contiene mis memorias y te voy a convertir en esencia. Por eso, por favor, dejame transformar la textura de tus labios en alfabetos infinitos que te rindan pleitesía.
Me gustaría sentarme a conversar con todos tus espectros y con tus fantasmas, para saldar con ellos la deuda de estar enjaulados por tanto tiempo. Decime esa palabra que solo vos conocés, esa que los controla y los ata a la sombra que te acecha la espalda.
Dejame inmortalizarte, que todos aquellos que viven y vivirán te midan con la métrica de mis emociones. Dejame desglosarte, glosa por glosa, célula por célula, átomo por átomo. Sos más complejo de lo que creés, te lo juro. Por eso, dejame convertirte en palabra, porque la palabra es vida y es la dueña de todas las cosas.
lunes, 5 de mayo de 2014
Abril es eterno [Dedicatoria]
Abril fue el mes de los viajes, de conocer lugares nuevos, de escuchar lenguas desconocidas y de dormir en los autobuses. Un tiempo para fingir que uno es un adulto, con la capacidad de cambiar las circunstancias de otros.
Abril fue el mes del regreso al país que hiede a sal y a las montañas de vientos fríos. Un tiempo para apreciar aquello que en cierto modo me determinaba y recordar cómo algunas emociones se refugian en los ecos.
Abril fue el mes de encerrarse en casa y respirar el aire lleno de mi propia alegría y de mi nostalgia. Un tiempo para hilvanar historias, deshilacharlas y volverlas a tejer desde cero por simple capricho.
Abril fue el mes de las lluvias y del nacimiento de la Madre de Agua. Quizá por eso fue el mes lleno de vida, el que cambió todas las cosas. Quizá por eso todo estaba tan húmedo, sin que se derramara ninguna lágrima.
Pero, sobre todo, abril es el mes en que lo conocí a usted; en el día maldito, en la peor de las circunstancias. Ese abril en el que nos vimos por primera vez es el abril eterno.
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